Consejos para que tus zapatillas de punta duren

Con 26 huesos, 33 articulaciones, 107 ligamentos, 19 músculos y tendones y 145.000 glándulas sudoríparas en cada pie, no es de extrañar que las zapatillas de punta tengan que trabajar duro para sostener los pies durante la clase de puntas. Además de contener el 25% de todos los huesos del cuerpo humano, los pies contienen más terminaciones nerviosas sensoriales (en sus plantas) por centímetro cuadrado que cualquier otra parte del cuerpo. No es de extrañar que el cuidado de las zapatillas de punta sea una parte importante del cuidado de los pies y de la garantía de poder bailar al máximo.

Dependiendo de tu nivel de baile y del tiempo que pases en puntas cada semana, un par de puntas puede durar entre varias horas (para algunos profesionales) y varios meses, pero el tiempo que duran tus puntas puede mejorarse significativamente con el cuidado y el tratamiento adecuados, así que si quieres alargar la vida de tus puntas sigue nuestros consejos para el mejor cuidado de las puntas para mantener tus zapatillas en óptimas condiciones.

No dejes las puntas recién usadas metidas en el bolso después de la clase de danza, ya que al airearlas te aseguras de que el sudor y la humedad se sequen más rápido y se reduce la probabilidad de que las puntas se enmohezcan y se pongan blandas. Cuanto más tiempo estén húmedas las zapatillas, más se estropearán y menos tiempo durarán antes de tener que cambiarlas.

Si dejas las puntas dentro de la bolsa entre clase y clase, el pegamento que las mantiene unidas no tendrá la oportunidad de secarse por completo y endurecerse de nuevo antes del siguiente uso, comprometiendo la resistencia de la zapatilla (Nota: Esto es lo que hace que nuestras bolsas para puntas sean tan ideales, el tejido ligero y aireado significa que puedes transportar tus puntas a y desde la clase mientras que todavía las dejas enfriar y airear).

Otro consejo es que si llevas algún tipo de acolchado en tus zapatillas, te asegures de quitarlo entre cada uso, las almohadillas profesionales y la lana de cordero absorben el sudor, por lo que dejarlas dentro de la zapatilla después de la clase prolonga el tiempo que tarda en evaporarse la humedad y acelera la descomposición de la zapatilla. También deberías intentar lavar las almohadillas profesionales cada dos usos, y sustituir la lana después de dos o tres clases. Si te acostumbras a ventilar las zapatillas justo después de la clase, no tardarás en notar la diferencia.

Las zapatillas de punta no son animales acuáticos

Sí, el sudor es agua, y aunque un poco de sudor en clase está bien, para alargar la vida de tus zapatillas de punta evita mojarlas en cualquier otra circunstancia. Guarda tus zapatillas en un lugar distinto al de tu botella de agua, mantén tus calcetines de calentamiento durante el calentamiento y asegúrate de ponerte un calzado informal antes de correr al coche después de la clase. Espero que no necesites que te digamos que las zapatillas de punta no deben usarse nunca como calzado informal o para salir a la calle.

No obstante, es importante que te quites las puntas en cuanto salgas de la clase, especialmente si llueve. Y por muy tentador que sea intentar lavar o restregar una mancha, mantente alejada de los líquidos. La humedad no sólo dañará la estructura del zapato, sino que también dejará una fea mancha en el satén (probablemente mucho peor que la marca original). En cambio, si estás realmente desesperada por deshacerte de una mancha, nuestros montadores de zapatillas de punta recomiendan espolvorear la zona con polvos de talco, lo que ayudará a reducir la visibilidad.

La mayoría de las bailarinas tienen sus propias preferencias sobre este paso en particular, por lo que es importante que tomes la decisión por ti misma: una forma de alargar la vida de tus zapatillas de punta es intercambiar los pies entre los usos. Como las puntas no tienen asignado un pie “izquierdo” o “derecho”, cambiar las zapatillas de un pie a otro puede hacer que trabajen diferentes partes de la zapatilla, sobre todo si tienes un pie más fuerte que el otro (lo que hace que la zapatilla se estropee más rápido), esta puede ser una buena forma de sacar un poco más de partido a cada par.

Sin embargo, algunos bailarines prefieren mantener un zapato asignado a cada pie para que los zapatos puedan amoldarse a la forma única de cada pie. Cualquiera de las dos opciones está bien, y la elección depende totalmente de ti, pero si quieres alargar la vida útil de tus zapatos, merece la pena experimentar y probar a cambiarlos.

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